
Se llama Javier, vive en la misma ciudad que yo pero no nos conocemos personalmente. Me había dejado un mensaje a través del blog de mi querida amiga Nuke, ya que en un reciente artículo publicado en un medio digital de mi localidad, donde expongo mis humildes artículos, hacía mención a su enlace “El rincón de Nuke”, donde mostraba mi agradecimiento a las personas que me habían motivado y “empujado” a hacer una de las cosas que más me gustan: ESCRIBIR. A partir de aquí el recorrido que realiza Javier para hacerme llegar sus comentarios y poder entablar contacto conmigo, es un camino largo, difícil, complicado, pero a su vez digno y orgulloso de contar por la ilusión que provoca en mí que estas humildes letras le hayan llegado a alguien de una manera tan intensa, motivándole a dar tales pasos.
El andar de Javier, me hizo reflexionar sobre lo siguiente: pudo haber recorrido un camino más corto, fácil pues siendo ambos de la misma ciudad, conociendo donde trabajo, hubiera sido más sencillo y rápido encontrarme, sin embargo, Javier inició el recorrido de un camino más extenso. Saqué de mi archivo una frase que se aplica con frecuencia en Oriente y dice así: “ningún camino fácil te llevara lejos”, es la forma en que Javier paso a paso se ha ido acercando a mí, y desde aquí quiero agradecérselo porque este gesto ha hecho que rebosen aún más mis ganas de seguir escribiendo.
“Caminar es vivir”. El recorrido más largo y ancho es el que realizamos en la VIDA, al igual que Javier, según nuestra intención, propósito, deseo…cuando uno comienza a andar decide por qué camino avanzar: si por el largo/difícil o por el corto/fácil… El corto, podría ser el más sencillo, el más socorrido para un momento determinado. El buen afán de superación que a la raza humana nos diferencia, en ocasiones nos hará optar por tomar el camino más largo, y… aún tomando éste… se establecerán unas diferencias que serán las que nos definan como la persona que somos: “Lo qué y cómo hagamos en la vida, tendrá su eco en la eternidad”. Estas reflexiones me han permitido contemplar la gran variedad de FORMAS DE CAMINAR, que cada cual tiene opción de elegir y escoger según sus circunstancias:
-Habrá quien decida coger “atajos” para llegar antes y recorrer menos “metros” olvidando que la vida es un camino largo y que es tan importante como necesario recorrer desde el Km.0 hasta el final del destino, pues es el viaje en sí el que nos aporta la verdadera satisfacción: VIVIR viviendo cada paso, enriqueciéndonos de lo hermoso del paisaje, solventando cada problema…sin evitar el enfrentamiento que las adversidades de la vida nos va poniendo como obstáculos, ya que son éstos los que nos hacen crecer, muchas veces nos sirven como “trampolín” para avanzar dando saltos y recorrer así más metros en menor periodo de tiempo.
-Por otro lado, habrá quien ni siquiera se atreva a caminar con los cinco sentidos “activados”, lo cual le impedirá percibir todo aquello que le va llegando durante el trayecto, lo que le proporciona un imperfecto e incompleto “abono” para esta tierra fértil, lo que haría crecer fuerte y recto el tallo de raíz, evitando desvíos hacia los lados… perdiendo así otra oportunidad de “ver”.
-Están también los que deciden caminar sin saber por dónde, con la necesidad de un “lazarillo”. Eligen ir ciegos por el camino, necesitan de el “guía” para que les avise y oriente sobre los obstáculos que se le presentaran para no enfrentarse por sí mismo y prever mediante otros cuáles son las complicaciones que le impedirán avanzar. Ocurre en estos casos con mucha frecuencia que “el lazarillo” se cansa de tirar con la carga del otro, y cuando éste ya está agotado, se libera del peso ajeno, dejando al “ciego aún más ciego”.
-Otros aún cuando ya tienen decidido el camino a seguir, llegado el momento de empezar a andar, no se atreverán a dar ni el primer paso: “suicidios en vida”. Habrá quienes sí den esa inicial zancada y se paralicen ante el miedo de que las cosas no salgan como habían pensado, y tenderán a retroceder e incluso a perderse en el camino de “vuelta a casa”. Tan sólo los que dan ese paso y superan la línea del temor, seguirán avanzando, mirando atrás observando sus miles de “huellas”. Lo importante es que cuando “pisemos”, no lo hagamos de puntillas, sino con la INTENSIDAD necesaria para que dichas huellas dejen “huella”.
Y así, un sinfín de formas de caminar, cada una con la suya. Lo importante, es que tu camino, difícil o no, el que cada cual haya elegido libremente, nos lleve tan lejos como nos hayamos propuesto, preferiblemente sin lazarillo, sin coger “atajos”…sino con la alegría y con el entusiasmo suficiente de caminar el largo y ancho recorrido de nuestra VIDA, paso a paso, sin prisas, con calma, disfrutando y exprimiendo cada instante, donde nuestros pies nos lleven! No olvidemos que, EL DESTINO, SIEMPRE SERÁ PARTE DE NUESTRO PASADO, Y SOBRE TODO DE NUESTRO PRESENTE!
¿Y tú has elegido camino, cómo haces tu recorrido, hacia dónde te diriges?
Gracias Javier por tú interés en buscarme, por tu forma de encontrarme y de llegar a mí…