martes, 6 de marzo de 2012

LA VIDA Y SUS MATICES

La pasada noche, cuando Morfeo se encontraba en la bisagra de mi puerta, justo antes de que se adentrase en mi mente, y consiguiese así, que me sumergiera en las profundidades del mar del sueño, envolví los oídos con mis compañeros nocturnos: los auriculares. Éstos, me ayudan a aislarme del mundo exterior sin desconectarme de él. Respiraba el aire que rodeaba el sonido que salía de los receptores, con un programa que bautiza el nuevo día y que se hacía llamar: “Hablar por hablar”.
Llama mucho la atención el nombre del programa, pues no se aleja de la realidad, la gente suele hablar “gratis”, es decir, hablan por hablar. Las palabras parchean lo que no somos capaces de exteriorizar con nuestras acciones. Supongo que cada uno, busca una forma de sanar su vacío. Deberíamos ser conscientes que en el momento en el que miramos al otro, ya desviamos la vista de nuestro centro, y aunque me parece respetable, es triste que para algunos, su centro sea lo ajeno.
Volviendo al inicio del contenido, justo antes de que mi párpado superior enlazara con el inferior y consiguiera que mis pestañas cerraran la cremallera hacia el sueño, escuché cómo una mujer de 51 años, abría camino hacia la experiencia de su primer bisnieto. La idea de ser bisabuela, le suponía un drama, quería que su descendiente abortara. Y como la vida, no es vista desde el mismo prisma para todos, la siguiente llamada, llenaba de contradicción el episodio anterior, ya que alguien con una década más de vida, relataba cómo las diferencias familiares, le habían alejado de su nieta. Su propia hija, le privaba del derecho a disfrutar de su nieta, más triste aún, privaba a la menor el derecho de gozar de su abuela.
Curioso matiz: “hay quienes pueden y no quieren y quienes aún queriendo no pueden…”
Quisiera recalcar, que nos confundimos al utilizar a los niños para beneficiarnos. Éstos, desde que nacen adquieren un derecho sobre cada persona que les rodea, y serán ellos los que decidan qué personas conformaran su vida. Recuerdo, que en una de nuestras conversaciones, mi querido amigo y maestro de terapias naturales Pedro Fleitas, utilizaba un término para describir a los menores que son utilizados por uno de sus progenitores para sacar “petróleo”, y que tronó muy dentro de mí: “rehenes”.
Si hablamos de rehén, según podemos entender, es una persona indefensa que queda en poder de alguien como “prenda o garantía”, mientras llega a un acuerdo o pacto con un tercero. Concluyo, y a día de hoy, me quedo pensando en la dureza del contenido de dicha palabra, pero cuánta razón tiene su terminología.
En fin, la vida y sus matices…

4 comentarios:

Lorena Navarro dijo...

Los adultos y sus luchas por "vencer", por querer ser "sabios poseedores de la verdad"... olvidan el derecho y el privilegio que cada uno tiene a equivocarse y que nos cubre de vulnerabilidad. Cuando la vida se convierte en un campo de batalla, la competición se vuelve inagotable, cualquier herramienta (en este caso los hijos), es útil y para los padres no es necesario medir las consecuencias... Los niños, finalmente víctimas de nuestros errores.
El esfuerzo por mantener la armonía, el diálogo... supongo que no se pierde, siempre y cuando miremos hacia nuestro interior, sin desviar la vista de nuestro centro, como bien dices Alex... Entiendo que ese es el camino. Enhorabuena, una vez más...

Tia Lelé dijo...

Qué entrada has hecho! y qué tema!
me quedo con tu frase sintetizando todo: “hay quienes pueden y no quieren y quienes aún queriendo no pueden…”
Un cariñoso abrazo para ti, Alex.

No escribo con la misma profundidad que vos, pero me gustaría mucho tu visita.-

lidia-la escriba-www.deloquenosehabla.blogspot.com dijo...

HERMOSO ALEX!!!!GRACIAS
BESOS
LIDIA-LA ESCRIBA

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Anónimo dijo...

Como me alegra leer esto. No sabes la ayuda tan grande que es para mi en unos momentos en los que estamis viviendo un problema familiar.
gracias.