sábado, 24 de enero de 2026

MIEDO A SENTIR... MIEDO A VIVIR

En una investigación de Kübler-Ross (Psiquiatra especializada sobre la muerte, cuidados paliativos y personas moribundas), donde preguntaba a pacientes en el fin de sus días sobre qué era aquello que más les había dolido en sus vidas, una amplísima mayoría reportaban de cosas que no se habían atrevido a hacer, a vivir por miedo a sentir... no del temor a que ya estaban en fase terminal y llegaban a su final. ¡Qué interesante me pareció la investigación! El miedo al miedo es el que había atrapado y paralizado a aquellos a los Kübler-Ross había preguntado en el final de sus vidas. Muchas veces, no somos conscientes que el temor a sentir, nos conduce a perdernos cosas, personas o vivencias... En definitiva, a perdernos a nosotros mismos. Y me resulta curioso; Por miedo a perder, hemos podido cambiar elecciones. Por miedo a perder, hemos podido quedarnos donde estamos y conformarnos. Por miedo a perder, optamos por el silencio en lugar de expresar nuestros sentimientos y nuestras emociones. Por miedo a perder, hemos hecho tantas cosas para no perder a algo o a alguien, que en ocasiones, han sido justo las condiciones que lo han provocado. Por miedo a sentir nos amputamos la vida. Como el propio estudio de Kübler-Ross indica, creo que no deberíamos esperar a que llegue "nuestro final" para acercarnos a recibir la belleza de la vida. Y que la verdad (hermosa o dolorosa), nos conmueva cada día y nos abra a todo lo sublime que nos rodea y nos empuje profundamente hacia nuestra propia existencia. Porque sentir implica riesgo: exponerse a la pérdida, al rechazo, al dolor. Y como el dolor asusta, levantamos muros. Nos volvemos prudentes, racionales, “fuertes”. Pero esa fortaleza suele ser una forma "elegante" de huir. Evitamos sentir para no perdernos… y en ese intento, nos perdemos a nosotros mismos. La vida no "castiga" por sentir; castiga por no vivirla. Sentir no es una debilidad, es el precio inevitable de estar vivo. Y quien no está dispuesto a pagarlo, paga un precio más caro: una existencia segura, ordenada… y profundamente incompleta. El miedo solo es un problema cuando le tenemos miedo a nuestros miedos.