lunes, 21 de septiembre de 2009

LA FORTALEZA ESPIRITUAL


“Al llegar al Tibet, una joven pidió prestado un espejo a fin de arreglarse y verse más presentable. A pesar de todos sus esfuerzos, relata lo siguiente: "Nunca olvidaré mi apariencia; algunas de mis amistades no me reconocían". Debido a que había vendido su propio espejo a un monje budista a cambio de un trozo de carne de yack, ella no había pasado el tiempo contemplándose; ahora ni siquiera reconocía su propia imagen. Era una persona diferente, tanto por dentro como por fuera. Durante el trayecto por cadenas montañosas y enormes privaciones, ella se había forjado una profunda convicción; su fe había sido probada y su conversión era firme; había sido refinada en aspectos que el mejor espejo no podía reflejar. La joven había suplicado recibir fortaleza y la había encontrado: en lo más profundo de su alma”.

Elegido este cuento budista no de forma casual para comenzar mi reflexión acerca de la “fortaleza espiritual”, donde Siddahartha Gautama (Buda) fundador del budismo enseñó al mundo la posibilidad de liberarse de todo sufrimiento a través del Nirvana (el camino hacia la Iluminación). Así nos muestra que todos los seres humanos tienen el potencial interno de lograr el cese de su sufrimiento y comprender la naturaleza humana. De ahí, que desde mi modesta opinión la fortaleza espiritual sea tan trascendente en su presencia como amenazante en su ausencia. En este sentido, la carencia de toda fortaleza moral interna podría empujar a cualquiera a la búsqueda de sustitutos que le aporten desde fuera el respaldo que no encuentran dentro, el prestado coraje o la falsa seguridad que necesitan para seguir adelante. Demasiadas veces esa alternativa la ofrece una adicción. Cualquiera que sea la droga elegida - alcohol, sexo, trabajo, otra persona…el adicto deposita el poder, la energía o la fortaleza en "eso", de lo cual depende para sentirse bien, no obstante, las adicciones no dan fortaleza, solamente generan la vana ilusión de sentirse fuerte o seguro y terminan, tarde o temprano, destruyendo la poca fuerza interior que quedara en el adicto. Buscar fuera, lo que en realidad deberíamos encontrar dentro nunca es una buena idea.
Ésta es la clase de flaqueza interior de la que quisiera hablar. No tenemos que vivir mucho tiempo para descubrir que la vida casi nunca resulta como la planeamos. La adversidad y la aflicción llegan a todos. ¿Conocen a alguien a quien no le gustaría cambiar algo de sí mismo o de sus circunstancias? Y sin embargo, estoy seguro de que conocen a muchos que siguen adelante con fe. Uno se siente atraído hacia esas personas, es inspirado por ellas e incluso fortalecido por sus ejemplos.
Hace unos tres años, mi hermano mayor viajó en una expedición militar a Lourdes. Cuando aterrizó de vuelta, lo hizo invadido por una gran fe. Me extrañó, él siempre había sido una persona muy terrenal, pero aquel viaje le cambió la forma de vivir su FE. Relataba como las personas llenaban todo tipo de jarras de la fuente. El agua de la gruta es símbolo de algo milagroso. Una fuente y agua espirituales que nos limpia y renueva por dentro dejándonos en el corazón un pozo de alegría profunda. Claro que el factor psicológico es muy importante, pero no quiero entrar en ese detalle, no deseo desviar el tema, porque hasta a mí me está gustando escribirlo. Describía como hasta los más avanzados en edad, empujaban a los que en silla de ruedas iban a ver la “imagen milagrosa”. -¡Era increíble! esa fue la frase que más repetía…
Después de oír su relato, me quedé pensando que todas esas personas estaban motivadas por algo interno: La Fe, simbolizada por una imagen, la virgen de Lourdes. ¿Pero y la persona pobre de espíritu que no le mueve ningún dogma? Quien nada lo motiva más que una adicción efímera. Son muchos como anteriormente relaté, los estimulados por una ilusoria esperanza, como un sustituto del yo, que cuando se desvanecen, terminan por venirse abajo, por derrumbarse.
Entrecerrando puertas cuestiono: ¿cómo salir de ese pozo sin una fuerza interior?

8 comentarios:

Lorena dijo...

En mis pasos por este sendero de la vida, caminaré intentando mirar siempre hacia delante. Me esforzaré por ver siempre el lado positivo de las cosas incluso cuando CASI parezca imposible.
Buscaré el apoyo y la fuerza de dentro de mi alma, porque todo, lo llevo en mí.
Cierto es, que son muchas las veces que cierro los ojos invadida por los sentimientos, y cuando ellos me transportan hacia donde no quiero estar, ésto me sirve para recordar todo lo anterior y tenerlo presente. Esa es mi fortaleza Interior.
Gracias una vez más por estar ahí, siempre.

Kayomi Akiya dijo...

Desde pequeña me hablaron de Él, no fui consciente de su existencia hasta que en 1982, con cinco años entré en un colegio católico. A partir de entonces fueron nueve años, jamás hubo dudas a nivel de FE. Me enseñaron a rezar, a prepararnos hasta que llegara el gran día, “La Primera Comunión”. Queríamos tanto a Dios, que “todas” queríamos ser monjas, (que yo tenga constancia no nos hicimos al final ninguna). A diferencia de las demás, yo sí sabía que existían otras religiones, lo veía todos los días en mi casa, mi padre cogía el arroz recién hecho, se lo ponía a mi abuela ya fallecida, cerraba sus ojos, juntaba las dos manos y rezaba, era algo que hizo a lo largo de toda su vida hasta el día en el que él también falleció. Siempre aunque nadie me lo explicara entendí, que mi padre rezando a su manera y yo rezando a la mía, al final estábamos haciendo lo mismo, le rezábamos a Él, nos movía la misma motivación la “FE”, creíamos en algo que no veíamos, nos aferrábamos a Él, una Fuerza Espiritual que nos impulsaba a creer que Él estaba allí y velaba por todos nosotros. Desde aquella niña de cinco años a la casi mujer de 32 años, sigo pensando que si existe Él y sigo teniendo FE, pero ya no es bajo una religión, de hecho no soy practicante. Mi FE se ha transformado y para siempre, creo en quienes me rodean, en ellos está mi Fe y mi Fuerza Espiritual. Tengo FE, en aquella persona que lo deja todo para ayudar a los demás, pasando hambre, peligros, las mismas miserias; tengo FE cuando veo a mi hijo sano, sonriente, feliz; tengo Fe en un amanecer o atardecer; tengo FE cuando por mi camino me encuentro con personas bellas como tú Álex, capaces de dar sin recibir nada a cambio. En todo eso y en mucho más Tengo Fe. Gracias a ti por existir. Mil Besos.

Eduardo dijo...

Quiero invitarte a que publiques las aguas que salen de tu humilde arroyo en mi foro de arte y literatura Sabor ARtístico.
Ahí te va a leer mucha gente y te va a comentar, como podrás comentar a tantos otros que servirán de inspiración también.
http://saborartistico.foroespana.com
Te espero y también te espero por mi blog:
http://eduardomispoemas.blogspot.com
Un abrazo y BUENA VIDA !!!!

AMOR dijo...

hola luis ! solo otro punto en el universo aprendiendo en el camino de la vida... quiero saludarte desde Barcelona .

http://detodoaprendo.blogspot.com/

Gabriel dijo...

Sencillamente, la razón de nuestra fortaleza se esconde tras la manía de vernos libres sobre los cimientos de plata.

He leído sobre él, aunque difiero en ciertos aspectos.

Qué razón...

"No tenemos que vivir mucho tiempo para descubrir que la vida casi nunca resulta como la planeamos"

Gracias por recordármelo.

Un abrazo enorme.

María dijo...

Hola Alex, esta mañana pase por tu blog y me gustó mucho, por eso decidí ser una de tus seguidoras, esta vida esta llena de senderos, yo como amante de la vida y de la naturaleza y buena peregrina que soy, intento disfrutar de cada momento, lo importante de cada sendero es: saber llevar el paso corecto en cada momento..

Buen camino..

Un beso desde Almería..

María.

Namaskar dijo...

Cuantas veces nuestra FE es puesta a prueba en el transcurso de nuestra vida?? Buff mi niño, cuantas eh?? Ambos con solo mirarnos ya nos contestamos verdad?? Pero y..rico verdad Ale?, de ahí esa fortaleza de la que hablas, de ahí nuestro avanzar y evolucionar por la vida sin perder nuestros sueños, ni aquello que queremos, de ahí nuestro constante desarrollo interno, nuestra ilusión por seguir descubriendo y avanzando, nuestra fidelidad al paso firme y sereno.. y todo ello sin pretender no dejar que tiemblen nuestros cimientos si así han de hacerlo.
GRACIAS por respetar mi particular modo y mi particular ritmo para ver,actuar,pensar, reflexionar y meditar. Gracias por hacerme sentir fuerte no dejandome desvanecer ni derrumbar aun en las mas grandes de las adversidades. Gracias por mostrarme y enseñarme inundandome de paciencia mi corazon, y acariciando mi alma invitandola a esperar en momentos de tempestad. Gracias porque sin duda Ale, eres todo un ejemplo de superación y de FE. Me ha encantado el articulo, cada vez nos pones el liston más alto, pero y..que rico de verdad. Gracias cabecita, desde aquí te animo a que no ceses de aportarnos tan ricas reflexiones y razones por las que mejorar y hasta cambiar!! Te admiro y lo sabes, tu actitud me corrobora mi FE en la vida, en el día a día, en cada instante. MIL GRACIAS una vez más por ser así! MIL F E L I C I D A D E S MI LINDO NIÑO!! Sigue así! Y..disculpa mi tardanza en dejar mi huella..aunque no te escriba siempre te leo! Mil besos, un millon! Namasté!

Anónimo dijo...

COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años