domingo, 6 de septiembre de 2009

SABER ESTAR CON UNO MISMO.


Son muchas las tardes que, después de salir del gimnasio o cuando parto de casa para coger aire, bajo al parque que habita en mi barrio, La Garita. Frecuento las terrazas que allí residen con los míos para tomar ese café que acompaña el ocaso. Suelo observar todo cuanto acontece a mi alrededor, sobre todo a las personas: niños, mayores, abuelos…me encanta contemplar el comportamiento del ser humano. Pero de un tiempo a esta parte, me ha robado mucha atención un señor que parece tener tatuada una sonrisa en su rostro. Whisky en mano, manices en mesa y acompañado día a día por su soledad, disfruta las tardes. Muchos le conocen, se le acercan, le hacen un poco de compañía y pronto vuelve a quedarse con su vieja compañera, la soledad. Un aislamiento elegido. Un hombre que disfruta de si mismo. Sabe estar sólo. Algo que está al alcance de muy pocos. Se puede estar solo sin sentirse solo, lo cual implica disfrutar del tiempo que pasamos en soledad sin sentirnos vacíos ni tristes. Y él lo consigue. Su nombre es Luis, lo sé porque saluda atentamente a todos los conocidos y a desconocidos que disfrutan su bella aura al pasar a su lado. Es un personaje típico del barrio. Posee ternura, su cara lo refleja con una mirada dulce, parece que nada le molesta, ni el ruido de los balonazos de los niños le distrae de su momento de disfrute. Todo lo contrario, sonríe para cada niño que viene a recoger la pelota. Sospecho que muchos tratan de establecer una relación para evitar el dolor que produce nuestra “enemiga”, la soledad. De hecho, hay personas que mantienen una relación aún sabiendo que no funciona, como alternativa a la pena de estar solas y desafortunadamente, ninguna relación puede aliviar lo atroz de sentirse solo. Disfruta de sí mismo, eso le hace distinto y consigue llamar mi interés. Algún día desearía apartar a su compañera “soledad” y compartir alguna conversación con él. Seguro que tengo mucho que aprender.
Gracias Luis, por enseñarme con tu sonrisa a reflexionar sobre como sentirse a gusto con uno mismo.

10 comentarios:

Karol_a dijo...

“Qué descansada vida la que huye del mundanal ruido”. Recitaba Fray Luís de León y sin saberlo estaba sentando las bases del aislamiento como relax, sin duda tomaba la soledad como posibilidad de desentenderse de horarios, obligaciones y ataduras. Exactamente lo contrario de lo que ocurre con la soledad impuesta que comporta un desasosiego casi patológico.Seguramente Luis, al final de la recta se entendió al fin con la soledad sin oponerse a ella.
Precioso escrito.
Un abrazo. Eres muy tierno.

Kayomi Akiya dijo...

Sí, de hecho no hay mayor soledad que el sentirnos solos en compañía. Lo que ocurre es que la soledad se relaciona con lo negativo, socialmente no es algo aceptable. Cuando se tratan de relaciones sentimentales, somos calificados como raros si estamos solos y en cuanto a las demás relaciones ya se sabe, “yo quiero tener un millón de amigos…” , cuando los de verdad deberían de sobrarnos con los dedos de una mano y sentirnos afortunados. Claro que, no es lo mismo elegir estar solo que encontrarse solo sin quererlo. Sea cual sea nuestra circunstancia personal, lo importante es aprender a sacar partido de ella. La soledad, es necesaria, al fin al cabo todos somos individuos y necesitamos de nuestro espacio, no sería saludable si así no lo fuera. Un momento de reflexión, disfrutar de un buen libro…son ejemplos que nos ayudan coincidiendo con el título de tu comentario a “Saber estar con uno mismo”.
Saludos ya tengo blog, aún no me ha dado tiempo de poner nadita, poquito a poco.
Besos Álex

Alma Mateos Taborda dijo...

Excelente y contado con luminosa claridad. Gracias por compartirlo. Un café, soledad y un buen amigo para cambiar las cosas. Un abrazo

Namaskar dijo...

Mi querido Ale, FELICIDADES de nuevo!! bella reflexión, rica y.. oportuno el momento..la soledad!! sabes? suena más fuerte de lo que es, quizás porque ya a estas alturas de mi vida la he sufrido de diferentes maneras lo que me ha permitido y ayudado a conocerla, a no temerla ya y a apreciarla valorandola como deseada, y por tanto como algo rico que protege al yo y al espíritu: yo conmigo, creando momentos!! Pero y.. el problema viene cuando nos es impuesta sin desearla, sin esperarla ni quererla..en esos casos resuena en su lado negativo aún más.
Considero es bueno y necesario establecer estrategias para crearse esos momentos de soledad, para usarlos en lo que cada uno sienta que le beneficia sin importarnos lo que opinen los demás al respecto.
Como tú muy bien dices, disfrutarla es algo que está al alcance de muy pocos pues la mayoría la teme y les angustia simplemente la sensacion de tener que experimentarla, con lo que viven evitandola privandose de saborearla, vaciandose simulando sentirse llenos cuando, lo cierto es... que se llenarían!
Mil besos Ale, y gracias, mil, por estas letras y lo que conlleva! :)

Lorena dijo...

La vida me ha dado la oportunidad de compartir muchos de estos momentos contigo, observar a Luis y sentirme llena sólo con mirarle.
No se puede transmitir tanto estando vacío. Cuando tu vida gira en torno a la tranquilidad, a la paz de dicha soledad buscada, a la felicidad basada en la simpleza de cada situación... nos encontramos realmente en paz con nosotros mismos y eso, en definitiva, es lo que transmitimos. Gracias Luis, por hacer llegar tu calma. Gracias Alex, por compartirla. Besos. Lorena Navarro.
Por cierto... no me canso de mirar la foto...

Agua dijo...

Una reflexión muy interesante... es cierto que no todo el mundo sabe disfrutar de su soledad, en general es una mala compañera que nos atormenta... saludos!

Meiguiña dijo...

Reflexión interesante pero...Pocas veces "Se puede estar solo sin sentirse solo, lo cual implica disfrutar del tiempo que pasamos en soledad sin sentirnos vacíos ni tristes"

La soledad es mala compañera como bien dice Agua pero desde luego la preferio a mantener una relacion que no me llena, que no me hace feliz simplemente por el miedo a ella: la soledad.

Quien escribe conoce la soledad, a solas, rodeada de gente y ese instante en que tienes que decidir si seguir o no con una relación.

Es mi opinión, solo eso.

Biquiños

PD siento no haberme pasado antes por tu arroyo pero casi no tengo tiempo.

Anónimo dijo...

Que bien suena este arroyo. Claras y cristalinas sus aguas siguen un curso. Su fluir nos calma la sed, nos limpia y reconforta en los momentos más necesitados; solo tenemos que escucharlo, ¿qué nos dice?. A mi me susurra que fluya, que me deje llevar, que juegue, que confíe y disfrute de cada piedra, de cada ser que en él habita. Pero en su "soledad" nos dice que seamos felices y que el final nos lleva a unirnos con ese Inmenso Océano. Disfrutemos de este hermoso arroyo de aguas cálidas. Disfrutemos de nuestro propio arroyo, todos tenemos uno. Nos encontraremos en el Océano. Todo es posible.
Un abrazo enorme.
Gracias Ale.

Anónimo dijo...

Gracias a tus sabios consejos he aprendido a sentirme bien conmigo misma estando sóla o acompañada, me gusta como soy, me quiero y me valoro...mil besos!!

Yaiza Diaz dijo...

Hola! Me gusta. Cuando hables con él, pregúntale si se siente solo, pues yo no lo creo. Por lo que entiendo a través de ti, me llega que está a gusto, y que, realmente, la gente cree que se sienta a hacerle compañía, pero yo creo que es al revés. Y eso es lo que los atrae, él es muy sabio. Está enamorado de la vida, es feliz y da a todos sin condición.