viernes, 1 de enero de 2010

DEUS SOLUS IUDICARE ME POTEST

Para juzgar (hablo de aquellos que creen tener derecho) deberían ser conscientes del daño que pueden ocasionar, de lo contrario carecen de empatía. En la vida diaria nos encontramos con personas en cuya conversación todo es crítica, comentarios destructivos, inconformidad y desaliento; personas que crean en nosotros un sabor amargo y negativo, y no nos dejan ninguna enseñanza más que una atmósfera contaminada que respiramos al compartir ese rato con ellos.
Si inconscientemente les seguimos el juego y nos volvemos partícipes de esa conversación, terminaremos al final del día, cargados de toda esa energía dañina y envolveremos a todos los que se nos acerquen. Así se van formando grupos de inconsciencia colectiva, que se multiplican y destruyen a su paso a muchos seres inocentes que caen en sus juicios.
Es por ello, que hoy quiero plasmar en este artículo una experiencia real y conmovedora que me hizo reflexionar profundamente sobre estas actitudes inconscientes, que nos llevan a juzgar implacablemente a los demás, sin tener la menor idea de lo que realmente está sucediendo en el interior de cada ser humano. Una experiencia que mi amiga Nuke relató en su blog (“el rincón de Nuke”) titulada: “Juan”. Cuando tuve la suerte de leerlo, se codeó con mi interior para hacerme recapacitar, y hoy quiero compartir con todos ustedes:

SE LLAMABA JUAN
Recién llegada a Madrid (ya ha llovido), trabajé y viví durante mucho tiempo en la C/ Avda. Reina Victoria cerca de Moncloa. Todas las tardes, al salir del trabajo, tenía que cruzarme de camino a casa a un mendigo de unos 60 años que me llamaba muchísimo la atención y reparaba en él unos segundos. Le recuerdo rodeado de perros con los que de vez en cuando compartía un bocadillo que algún "alma caritativa" le había dado un rato antes, (lo cual además, me parecía conmovedor)...atados por unas cuerdas a un carro de supermercado, lleno de trastos viejos y alguna manta del que tiraba por la calle, de banco en banco sentándose a descansar. Siempre correcto con todos y conocido en el barrio, amable, con presencia, barba de muchos días, paso lento, sucio y ausente. Dudo mucho que se diera cuenta en realidad de la gente que pasaba a su lado. Alguna vez y haciendo honor a esta "hipocresía" del ser humano, lo "desalojaron" para inaugurar un tramo de la calle, por si salía al lado del alcalde y estropeaba la foto, pero eso es otra historia. Después de un tiempo viéndole a diario quise saber de él, me pudo la curiosidad porque el personaje no iba acorde con la persona, digamos que pensé que ese traje no le pegaba. Y una tarde le pregunté al portero de al lado de mi casa, un señor mayor a punto de jubilarse si sabía algo y me contestó: Si mujer!...Es Juan, vecino de siempre.
Me contó que Juan, había vivido en la C/ Gral. Ibáñez Ibero cerca de mi trabajo toda la vida, magistrado de profesión, (sin familia, sin hermanos ni padre) desde pequeño. Un día de regreso de unas vacaciones en un accidente de tráfico, (conduciendo él), perdió a su mujer y a un hijo de 11 años. A raíz de eso y sin poder superarlo, lo perdió todo.
En su creencia de estar bien seguía aferrado a las calles que le vieron crecer y dónde hizo su vida en tiempos felices. Me di cuenta concluida su explicación, de la importancia de tener algo o a alguien a lo que aferrarse y de como la mente sucumbe en muchos casos al golpe del corazón hasta llevarnos a perder el norte y la cabeza, sin encontrar el camino que nos lleva de regreso a la realidad para terminar perdiéndonos sin remedio alguno.
La "mente" es todo.
Y aprendí tres cosas:
1ª. Que la vida es un tablero de ajedrez, dónde nosotros no tenemos ni tablero ni fichas. Ella manda.
2ª. Que nos quejamos de vicio, sin reparar en las cosas amables que tenemos alrededor
3ª Y última, pero no menos importante: aprendí a no prejuzgar.
Detrás de cada ser humano, de la condición que sea, hay una historia que condiciona su vida, hasta puntos insospechados. Desde entonces, siempre que me cruzo con alguien que duerme en la calle, en cierto modo se llama Juan.

Y yo modestamente añado: Deus solus iudicare me potest

5 comentarios:

Lorena dijo...

Cuánto TIEMPO PERDIDO... cuántas reflexiones sobre unos y otros OLVIDÁNDONOS DE NOSOTROS...
Mi PEQUEÑO FRIKI... siempre te digo que probablemente TODO el mundo sea "BUENO", o que yo quiero pensar eso, ASÍ LO SIENTO. No QUIERO ni creo que DEBAMOS juzgar a los demás... ya que realmente, nunca los conoceremos, no sabemos a ciencia cierta del otro... Recuerdo una reflexión que realizastes hace un tiempo, donde especificabas que no sólo "somos lo que hacemos, sino lo que no hacemos". Somos incapaces de estar en las emociones, en el intelecto, en el cuerpo del otro, a veces incluso, nos cuesta estar en el nuestro, ENCONTRÁNDONOS. Qué equivocados estamos cuando pensamos lo contrario, la vida entera, no es suficiente para conocernos ni siquiera a nosotros mismos... imagínate al otro!, al que desconocemos, del que interpretamos, del que sólo vivimos pequeños instantes que en ocasiones no podemos casi ni tocar... momentos de ausencia y presencia, en los que leemos también en función a nuestros estados de ánimos, a nuestra experiencia... por qué pensamos que ésta es válida para darle sentido a los actos de los demás...
Pienso en MÍ, ME INTERPRETO, ME ESCUCHO, a veces me GUSTA, otras NO, esa ES MI VIDA, la que CONSTRUYO. GRACIAS por aportar parte del material, incluso alguna que otra HERRAMIENTA... para seguir CONSTRUYENDO. Un BESO ENORME, AUNQUE SIENTA QUE NO ES SUFICIENTE... GRACIAS!!!

Namaskar dijo...

FELIZ AÑO NUEVO Ale, a ti, y a este -Tu- y con tu permiso –Nuestro- me atrevo a decir,( pues así lo consideramos muchos de los que te seguimos y leemos) “Humilde Arroyo”, muy linda la entrada: “SOLO DIOS PUEDE JUZGARNOS” Bufff que mensaje mi niño, que claras y profundas palabras para empezar este 2010!! Enhorabuena de corazón por lo que escribes, como lo escribes y por hacerme recordar: Hace algún tiempo que tuve la oportunidad de “conocer a Juan”, nos “presentaron” en la guarderia donde llevaba a mi hijo, alli, un dia, mientras esperaba en la puerta a recogerle, pude empaparme de este relato que colgaba del cristal de la puerta d entrada, no dejandome para nada indiferente, fue como evadirme por unos instantes de la que hasta ese momento era “mi particular realidad” a la realidad más amplia y que también me rodea, sintiendo con la lectura de cada palabra la calida presencia de ese “juan”y trayendome a la memoria de una manera especial a tantos “juan” que he conocido y conoceré en el camino de mi vida. De ello, una vez más os doy las Gracias Nuke y a ti Ale por compartirlo aquella y por supuesto tambien esta vez, porque me habeis aportado el empujoncito necesario para avanzar un pasito más a este nivel tan enriquecedor de conciencia que llamamos VIVIR: GRACIAS MILES!!
Mi niño, lo leo y lo releo y no dejo de pensar en lo lindo que sería que este post nos llegara a TODOS y nos sirviera para despertar y frenar tantos y tan atrofiados instintos (en muchos hasta casi muertos!!), porque efectivamente: “SOLO DIOS PUEDE JUZGARNOS” y Dios está en cada uno de nosotros, cada uno su “Dios” particular, al que llamará como desee, por tanto, ojalá nos llegara a todos este mensaje Ale: que de juzgarnos alguien deberíamos ser única y exclusivamente NOSOTROS MISMOS!!, pero y, que fácil parece y que difícil resulta de hacer para muchos!! Es más fácil caer en la situación de convertirse en juzgador, sin reflexionar. Qué agiles que somos para juzgar y que duros para tratar de comprender a los demás!!! Es mucha la gente que tiene el alma amargada y cerrada y a la que su vida le parece tan complicada que en lugar de detenerse y mirarse en el espejo e intentar conocerse a ellos mismos en su variedad de sentimientos y reacciones para mejorar, para extraer las cosas negativas que han ido acumulando en su vida.. deciden mirar hacia otro lado, y ver como única opción estar pendientes y juzgar la vida de los demás. Cuanta gente alcanza así una grandísima precisión en ver paja en el ojo ajeno, buffff mi niño, buffff!!! Cuanta envidia, cuanto conflicto gratis, cuanta vida sin vida!! Si supieramos de lo esencial e importante que sería dejar de juzgar permanentemente a los demás y de centrarnos en donde realmente podemos trabajar, que somos NOSOTROS MISMOS, haríamos un mundo mejor, ese del que todos hablamos y supuestamente deseamos y muy poquitos hacemos por ello (y si, me incluyo con toda la humildad y honestidad en que asi lo hago porque me vivo y dejo vivir). La posibilidad la tenemos ahí, en mirarnos nosotros, en aceptarnos, amarnos, mimarnos, valorarnos, respetarnos, cuidarnos, cultivarnos, entendernos… ayudarnos a modificar y hasta cambiar si es necesario, en ponernos en la situación de los demás, en fomentar la empatia, en desarrollar por tanto nuestra honestidad, sinceridad, nobleza, paciencia, indulgencia… Sabemos que no es facil cambiar nuestros patrones de conducta pero y el juicio permanente nos encierra cada vez mas en una parcela más pequeña, asfixiante, limitada, oscura y triste, frente a todo un horizonte por VIVIR.. De nosotros depende el estimular y desarrollar esa parte de la INTELIGENCIA EMOCIONAL que desgraciadamente no muchos solemos utilizar.
Muy lindo tu articulo Ale, muy instructivo de principio a fin, y muy conmovedor el video y la canción, pues tiene para mi un especial significado: precioso trabajo Nuke!! Una vez más Gracias a ambos por compartir. Mil besos mi niño!! Diez mil!! :)

Meiguiña dijo...

En este dia de inocencia y presentes, en mi pequeño rincon meigo, esta Meiga y no los Reyes Magos han dejado algo para ti.

Maxia e bicos meigos

Red. dijo...

Claro que no hay que engancharse en la mala onda de nadie!! Sin embargo no desestimo el valor de la critica constructiva, si nos insta a mejorar en alg, pero dicha en el momento oportuno y de modo diplomático.

Te dejo un gran beso.

Anónimo dijo...

En esta vida tiene que haber de todo; bueno, malo, positivo, negativo... tenemos que aprender a vivir con ello sin dejar que lo negativo, lo malo, deje huella en nosotros,no dejar que esa onda espansiva nos arrastre hacia una atmósfera contaminada con argumentos y pensamientos destructivos que al final la otra persona descarga y te quedas tu con todo lo negativo que ha lanzado, ver siempre el vaso medio lleno y hacer una lectura siempre positiva, de lo que nuestro interlocutor nos esté contando. Para que esos comentarios negativos no nos influyan tenemos que tener una personalidad fuerte y estar seguro de como somos, cuales son nuestros principios, por que hay personas que te absorven con solo abrir la boca. No sentir empatía, tampoco juzgarlos ni compadecerse de ellos. simplemente intercambiar puntos de vista sin querer cambiar los pensamientos de nuestro interlocutor, por que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Tendemos a juzgar a la gente sin conocer sus circunstancias y a lo que le ha llevado a estar así, escuchemos y veamos el fondo de por que tanto desencanto, pero vamos demasiado deprisa por la vida como para pararnos a escuchar.
Todos llevamos un Juan dentro.