sábado, 8 de mayo de 2010

VIVIR ROBOTIZADOS

Esta mañana cuando veía cómo la hojilla reflejada en el espejo se llevaba los largos pelos de mi cara, oía de fondo la televisión, (que en ese instante era la “fiel compañera” de mi hija), y llegaba a mis oídos las voces de los intérpretes animados, que en ese momento eran proyectados por la cuadrada pantalla. Concretamente, dos de los “filmados”, dialogaban dentro de la “caja del entretenimiento” sobre cómo aprobar matemáticas. Uno de ellos, argumentó que le gustaría ser un robot para superar los exámenes, a lo que el otro contestó que era tarea fácil, tenía uno en su casa, le cogería su cerebro y se lo cambiaría.
Cuando asomaban las últimas gotas de sangre por mi rostro, (nunca he aprendido a afeitarme y ojalá no lo haga, no me gustaría vivir robotizado) mi pequeña “gran” mujercita de siete años, se me acercó para decirme que le gustaría ser un “androide”. Solté la maquinilla que más que rasurarme, había hecho una masacre en mi faz y la rodeé con el brazo para decirle que éstos no tenían sentimientos.
-“¿Qué es eso papá? Me preguntó pasmada”.
Sólo entendí una forma de poder explicárselo acorde a su edad y le comencé a enumerar: llorar, reír, amar, querer, enfadarse, saltar de felicidad… Me miró con cara de satisfacción porque supongo le había sacado de dudas y me dijo:
-¡Ah!, entonces yo no quiero ser un robot. Y salió por el umbral de la puerta dando saltos.
Su respuesta me dejó reflexionando un rato acerca de cómo muchos seres humanos se comportan con ciertas actitudes mecanizadas. Parecen vivir con todo programado y dejando pasar el tiempo sin que puedan disfrutar de lo que realmente desean.
¿Pasar por la vida “robotizado” o “sintiendo” tus emociones y por lo tanto, “intentando” cumplir lo que anhelas?

2 comentarios:

Lorena dijo...

Sin duda alguna Alex, tu hija, posee esa esencia: la ternura e inocencia propia de su edad (y que TRISTEMENTE, no siempre todos los niños la poseen). Cuando nos envolvemos y nos dejamos llevar por los sentimientos que abundan en los más pequeños, VIVIMOS desde el CORAZÓN, estando PRESENTES en cada momento, guiados desde DENTRO, con el ALMA, ya que aún la sociedad, no ha "exigido" ese control de emociones que va surgiendo de las EXPERIENCIAS, enseñándonos a MANIPULAR nuestros ACTOS, a AUTOMATIZARNOS, sin la VERDADERA GUÍA de nuestro CAMINO: la de los anhelos, nuestros deseos más profundos. En cuestión de segundos tuvo claro cómo quería seguir viviendo: SALTANDO, LLORANDO, QUERIENDO... en definitiva VIVA... Una gran lección para cualquier adulto... Coincidiremos en alguna mirada, sonrisa, carcajada, llanto, ¡¡salto!! encontrándonos en alguna acción de la VIDA o eso espero... Ojalá SIEMPRE sigas dejando caer esas gotas durante tu afeitado... GRACIAS ETERNAMENTE, por hacernos un poco partícipe de TU VIDA. Sin duda, sois muy AFORTUNADOS... Un beso Enorme Friki!!

Anónimo dijo...

Consulto con bastante frecuencia tu blog para encontrar nuevos temas de reflexión y disfrutar con tus pensamientos. No sé si somos muchos o pocos los que lo hacemos, aunque creo que no tiene mucha relevancia ese dato. Solamente sé que a mi ese pequeño ejercicio me sienta bien. Me ayuda a parar el carro por un momento y pensar. Me resulta difícil encontrar un razonamiento lógico a aquellos que usan esta posibilidad, de ponerse en contacto con otros y compartir sentimientos, para hacer daño. No sabía si debía escribir estas líneas en algún periódico digital de nuestro querido pueblo, ya que algunas personas hacen uso de sus comentarios arrojando críticas destructivas; o bien, pasarlo por alto y venirme a aquí, un espacio menos hostil. Al final, opté por la segunda opción. No me considero adulador de nadie, pero si soy un admirador de los que reconocen que se cortan al afeitarse, y quieren seguir aprendiendo de sus pequeños errores; de aquellos que como tú, Alexis, quieren crecer y compartir su aprendizaje de la vida con los demás. A pesar de que ésto suponga encontrarse en el camino con personas que no sólo no quieren aprender, si no que obstaculizan el aprendizaje ajeno.
Gracias por seguir, un robot nunca tendría un blog como el tuyo.
Un saludo.
Javier.