lunes, 18 de octubre de 2010

LA VIDA...UN VIAJE EN TREN

Hace tiempo leí un artículo en una revista, comparaba nuestra vida con un viaje en tren. Siempre lo había oído, desde mi perspectiva, es una comparación interesante. Atractiva porque nuestra vida, realmente es como ese viaje en tren, sí, lo es porque está llena de embarques y desembarques, de pequeños y grandes accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con “alegres subidas y bajadas tristes”.
Cuando nacemos, es como si subiéramos a un vagón de ese tren, rápidamente encontramos a dos acomodadores, que seguramente nos harán conocer el viaje, eso sí, según sus experiencias: nuestros padres.
Lamentablemente, ellos bajaran en alguna estación y para no volver a subir más (me resisto a la idea de que algún día no me acompañen en mi vagón). Pero a pesar de esto, nuestro viaje deberá continuar, aunque de que de vez en cuando haya un pequeño retroceso. Tendremos la suerte de conocer a otras interesantes personas durante esta larga travesía, entre ellos nuestros hermanos, amigos y amores…
Muchos de ellos sólo realizarán un corto “paseo”, otros estarán siempre a nuestro lado, compartiendo alegrías y tristezas.
En el tren, también viajaran personas que andarán de vagón en vagón para ayudar a quien lo necesite, cubriendo así, sus propias necesidades en la mayoría de los casos. Muchos se bajaran y dejaran recuerdos imborrables, otros lo harán y no dejaran nada.
El tren disminuye su velocidad para que suban y bajen personas. Ahí es cuando nuestra emoción aumenta, nuestro corazón se acelera a medida que el tren va parando… ¿quién subirá? Y lo más triste, ¿quién se bajará? La vida es pura incertidumbre.
Hay quienes, en cambio, viajaran simplemente ocupando asiento, sin que se perciba que están allí sentados. Es curioso ver como algunos pasajeros a los que queremos deciden sentarse alejados de nosotros, en otros vagones, eso nos obliga a realizar el viaje estando separados de ellos, sin impedirnos, aunque tal vez con alguna dificultad, acercarnos.
Este viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, utopías, paradas, esperas, llegadas y partidas.
Intuyo que este tren solo realiza un viaje, el de ida, deberíamos intentar “reunir” para hacernos con un billete en “primera” y así disfrutar mientras dure el recorrido, pues el gran misterio de esta aventura es no saber en qué estación nos tocará bajar.
A ti, que lees estas líneas desde tu vagón, te dejo un abrazo enorme y agradezco tu compañía en este instante de tu viaje…

2 comentarios:

Javier dijo...

Gracias por permitir que te acompañemos, Alex. Hay personas que hacen que el viaje sea interesante, invitándonos a no ser meros pasajeros, convirtiendo el viaje en una aventura. Tus reflexiones sirven para que podamos cambiar el ángulo de visión de lo que va pasando por la ventanilla del tren. Para que nos paremos a pensar, de vez en cuando.
Te deseo un largo y fructífero viaje, y que podamos seguir disfrutando de él.
Voy a intentar que coincidamos en el mismo vagón un día de estos, para poder saludarte.
Javier.

Maria dijo...

Gracias compañero, amigo. Tus reflexiones son verdaderos aportes vitamicos para cada una de nuestras almas.
Este AGRADECIMIENTO, lo hago en mayusculas pues sin saberlo y sabiendolo, estos aportes vitaminicos nos tiende un abrazo a nuestro interior y a nuestras vidas en determinados momentos.
Un abrazo.